Tiempo de lectura 2 Actas

Bienvenido a mi mundo de un máximo de 3,5 horas de sueño.

Llevo así unas dos semanas. Incluso en presencia de mi hermana y haciendo fotos para explicarlo, me dicen que estoy equivocado. La mascarilla está bien puesta. Aparte de apretarla aún más -lo que no hace que me sople menos en los ojos, sino que 3 tiras de Fixomull ya no bastan para asegurar el velcro-, no se puede hacer nada.

Por si mi sarcasmo no ha quedado suficientemente claro: no, claro que no necesitas cinta de blindaje para sujetar la máscara. Y no, por supuesto que los cierres de velcro no siempre se rompen a los dos días, sino que duran meses. Tampoco conozco ningún principio físico de acción que justifique una fatiga material 98% espontánea a los pocos minutos de un cambio de turno o una regeneración 100% igualmente espontánea tras doce horas de servicio de este único cuidador.

Lo único que necesito es que me digan -como me dijeron anteayer- que sería más fácil con una cánula. Por supuesto. Si desguazo mi coche, no tendré más problemas con la caja de cambios. Ésa es más o menos la lógica de la cánula. A mi servicio de enfermería le duele el estómago con la ventilación por mascarilla, así que simplemente cosemos la tráquea del paciente, le abrimos el pecho y le introducimos el tubo de respiración directamente en la vía aérea. Problema resuelto. Pero ese no es un objetivo por el que merezca la pena esforzarse. ¿Es eso lo que pretende mi servicio de enfermería? Si mis cuidadores mostraran un poco más de empatía en lugar de decirle a mi familia cada vez lo empáticos que son, sería un comienzo. Los errores ocurren. Por desgracia, en mis cuidados a diario, pero bueno. Simplemente ocurren. Pero culpar notoriamente al paciente y decirme en presencia de mi madre, mi padre y mi hermana que tengo -cito- „trastornos perceptivos“ y -cito- „pero no es malo, son cosas que pasan“, eso es el cajón más bajo.

Pero, ¿qué sé yo? No soy un experto. Ni qué. Lo único que sé es que me tenían que haber dado pastillas hace más de una hora, que a pesar de dos peticiones no me las dieron hasta pasadas más de tres horas y que lo más probable es que mi cuidadora se haya vuelto a quedar dormida. De lo contrario, hace tiempo que habría oído la máquina de café. Pero probablemente me lo estoy imaginando del mismo modo que se me acabó „de repente“ el antibiótico porque me dieron el doble de la cantidad que debía. Porque esperar la orden del médico cuando yo la había pedido era demasiado pedir. Al fin y al cabo, en mi servicio de enfermería todos son médicos cualificados. Por eso pueden juzgar mejor que yo si la mascarilla presiona en alguna parte. Al fin y al cabo, no puedo ver la parte frontal de mi propia cabeza. ¿Cómo voy a juzgar si la mascarilla está torcida? ¿Quieres una foto? Con mucho gusto. Hazlo, por favor. Gracias, gracias. El tipo con trastornos sensoriales está fuera.